*

5 mitos y realidades que debes conocer sobre la lactancia materna

La lactancia natural es el mejor modo de proporcionar al recién nacido los nutrientes que necesita para su bienestar.

Una alimentación correcta desde el periodo de lactancia garantizará el correcto desarrollo y nutrición del bebé.

En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna (01 al 07 de agosto), la OMS recomienda fomentar este hábito con la finalidad de mejorar la salud de los bebés en el mundo. Paola Chung, Obstetra de APEGO, el primer centro de acompañamiento y recreación infantil, resuelve algunas dudas de las madres durante el periodo de lactancia y sobre el consumo de este vital alimento en los primeros años de vida del infante.

1. Mito: Los senos sufren cambios durante la lactancia

Realidad. Los senos se modifican desde la primera etapa del embarazo, es ahí donde comienza todas las modificaciones corporales que, con el tiempo, aumentan de tamaño y se pigmentan preparándose así para la leche materna. Asimismo, las formaciones de pezones se irán dando a través del periodo de lactancia, modificando su forma y ensanchándose para que sea de fácil acceso para el bebé.

2. Mito: Si tengo senos pequeños produciré menos leche

Realidad. Uno de los mitos más sonados es que, si la mamá tiene senos grandes va a tener abundante leche y si tiene senos pequeños tendrá poca leche. Definitivamente es falso, ya que la modificación, cual sea el tamaño del seno de la madre embarazada, se va a preparar de la misma manera para la lactancia materna, y de lo único que depende que tenga más o menos leche será de la succión que el bebé haga en la mama.

3. Mito: Después del año, la leche ya no es buen alimento para mi bebé

Realidad. La leche materna nunca deja de alimentar al bebé, va cambiando su composición nutricional a medida que el niño va creciendo y adaptándose a sus necesidades. Lo normativo es que se consuma desde el momento del nacimiento hasta los dos años de vida. Sin embargo, se recomienda que la lactancia sea hasta que el niño decida destetarse por sí solo, es decir, no ponerle una edad promedio. La OMS la recomienda como modo exclusivo de alimentación durante los 6 primeros meses de vida; a partir de entonces se recomienda seguir con la lactancia materna hasta los 2 años, como mínimo, complementada adecuadamente con otros alimentos inocuos.

4. Mito: La mamá que da de lactar no debe estar medicada ni consumir estimulantes

Realidad. Durante la lactancia materna, se le pasa al bebé una dosis del antibiótico que la madre consume, pero en cantidades muy pequeñas. Por esa razón, ya no está contraindicado que el bebé deje de lactar en situaciones donde la madre está medicada y solamente se debe utilizar en caso de una prescripción médica, por una dolencia que hace inevitable que la mamá la consuma. Desde la etapa de embarazo se prohíbe el consumo de alcohol, infusiones, café, entre otros, por ser estimulantes que alteran los nervios del bebé. Sin embargo, cuando el bebé ya está fuera del vientre, la mamá puede hacer brindis siempre y cuando sea en pequeñas cantidades, pues el exceso puede alterar el sistema nervioso y conducta del bebé.

5. Mito: Niño que no se alimenta con leche materna suele enfermarse más

Realidad. Existen ciertos efectos secundarios en niños que no consumieron leche materna. El primero de ellos es que tienen mayor tendencia a crear alergias, problemas respiratorios e infecciones, sobre todo de oído. Un bebé de 2 o 3 meses puede entrar en cuadro de estreñimiento severo, ya que los componentes de una formula son mucho más “gruesas” que la leche de la lactancia materna, que, además, digiere mucho más rápido.

La leche materna es considerada la “segunda vacuna para el bebé”, ya que evita que los recién nacidos se enfermen con frecuencia de infecciones respiratorias, así como de infecciones digestivas  intestinales y anemia.